Las señales de que ya toca
Alguien copia datos de un sistema a otro
Horas de trabajo que no agregan nada y en las que siempre se cuela un error.
Te enteras tarde de lo que importa
Un pedido grande, un pago que no entró o un inventario en cero, y nadie avisó a tiempo.
Los reportes los arma una persona
Cada semana se van horas en juntar cifras que podrían llegar solas.
Compraste sistemas que no se hablan
Cada uno funciona bien por su lado, pero entre ellos no se pasan nada.
Conectamos lo que ya tienes en lugar de reemplazarlo.
Lo que queda en tus manos
Cuatro pasos, sin sorpresas
Mapeamos lo que se hace a mano
Seguimos el recorrido real de la información dentro de tu empresa.
Elegimos qué automatizar primero
Empezamos por lo que más tiempo consume y menos riesgo tiene.
Conectamos y probamos en paralelo
El proceso automático corre junto al manual hasta comprobar que coincide.
Entregamos y monitoreamos
Queda documentado y con avisos si algo deja de funcionar.
Donde la información deja de moverse a mano
Facturación, inventario, correo y mensajería dejan de ser islas: la información pasa sola de un sistema al siguiente, y queda registro de cada paso.
Lo que siempre preguntan
¿Tengo que cambiar los sistemas que ya uso?
No. Conectamos los sistemas que ya usas, sin cambiarlos.
¿Y si el proceso automático se equivoca?
Corre en paralelo al manual hasta comprobar que coincide, y queda con avisos si algo deja de funcionar.
¿Por dónde se empieza?
Por lo que más tiempo consume y menos riesgo tiene.
¿Queda documentado?
Sí: qué quedó conectado, cómo se ajusta, y registro de cada proceso para saber qué pasó y cuándo.




