Hoy
La solicitud llega el martes y la cotización sale el viernes.
Cada cotización se arma a mano, y cada quien la arma distinto.
La agenda está en la cabeza de una persona.
Los prospectos que no cerraron se pierden: nadie vuelve a escribirles.
Cuando alguien escribe pidiendo una cita o una cotización, el agente responde de una: consulta la disponibilidad, explica el servicio y agenda.
Tus tarifas y tus reglas. La cotización sale armada y con el mismo formato siempre.
El cliente reserva desde tu sitio y la cita cae en el calendario del equipo.
El agente responde de inmediato, entiende qué necesitan y recoge los datos.
Cada prospecto queda registrado con su estado. Nadie se queda sin respuesta.